Mar y aire
Soy un ciego que deambula a medio día.
Sé que hay un sol y siento su fuerte calor sobre mí
Soy un ciego que no distingue las formas, que no comprende las distancias, que no conoce el color del dinero y que no sabe leer en las miradas la injusticia o la crueldad. Solo soy un ciego más, arrojado al mar que escucha lamentos y lloro y que se hunde porque no sé nadar. Olvide respirar? No, es que ahí debajo en la oscuridad del amargo mar ya no se necesita más aires. Soy ciego por no querer ver lo que está frente a mis ojos. Por eso es mejor dormir sin parar hasta que se acabe el aire mientras se llega al fondo del mar y se va de una vez por todas el miedo
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