Eran sus ojos

 Su voz suave me dijo mucho

Pero no tanto como sus ojos 

Sus ojos invaden con un brillo particular mi presente eran unos jueces diligentes y las dagas que perforaban mi ser en las madrugadas 

Sus ojos venían en sueños y me tomaban golpeando mi cabeza contra el suelo mientras yo pretendía que no me dolía

Sus ojos sobresalían en la noche mientras se alejaban de mi en medio de una lluvia cálida y constante que a veces me helaba el alma y a veces me incendiaba por dentro

Eran las ventanas que me dejaban asomarme para ver verdades en medio de tantas mentiras 

Son el premio y el castigo. La dulce forma de que me calle mientras con un susurro me repite: gracias por explicarme algo que no me interesa...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Suspiro

Pendiente

LLAMADO