Dilo, por favor
Necesito oír tu ¡adiós! Desde tu boca saldría como daga afilada y me dañaría una vez más
Pero la verdad lo necesito. Para convencer a mis ojos de que solo fuiste un ángel que voló lejos. Para convencer a mis oídos que tu risa ya no es real, que solo era el canto de una sirena que gritaba fuerte un nombre parecido al mio. Para convencer a mi tacto que tu piel de seda era cilicio áspero sobre mis hombros. Para convencer a mi gusto de que tú boca sabía a dulce veneno. Para convencer a mi olfato que tú embriagante fragancia estaba a lo lejos donde casi desaparecia.
Dime si eres tú mí sentencia, mi agónica espera. O si por el contrario eres el lúgubre Cadalso donde mis sueños murieron para irse del todo, lejos, arrastrando mis sentidos a la oscuridad donde también morira mi voluntad
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